Conciliación

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Conciliación laboral y familiar para aumentar la natalidad

FOTO-Universidad de Malaga

El Círculo de Empresarios propone adoptar medidas de conciliación de la vida laboral y familiar adecuadamente repartidas entre hombre y mujeres, como vehículo para incrementar las tasas fecundidad en España y así garantizar la sostenibilidad del Estado de Bienestar.

Esta es una de las propuestas incluidas en el documento presentado bajo el título Estado de Bienestar: Consolidar la incorporación de la mujer al trabajo y aumentar la natalidad, donde el Círculo de Empresarios aboga por que el nuevo Gobierno adopte medidas enfocadas a impulsar la natalidad, a garantizar la viabilidad del sistema de pensiones y a reformular la política migratoria.

En este documento, el Círculo de Empresarios señala que las políticas de apoyo a las familias en España son “claramente insuficientes para revertir la preocupante situación demográfica y para paliar sus consecuencias socioeconómicas a medio y largo plazo”, por lo que insta a la Administración a desarrollar medidas que favorezcan la natalidad. En concreto, los empresarios proponen facilitar la conciliación laboral y familiar mediante la mejora de las infraestructuras y servicios para el cuidado de niños en edad pre-escolar, especialmente de 0 a 3 años, mediante el desarrollo de una red más amplia de guarderías; adaptar el calendario y los horarios escolares a los laborales; y favorecer una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral, mediante un nuevo esquema de permisos parentales compartidos y fomentar el teletrabajo y la flexibilidad horaria.

Respecto a los permisos parentales compartidos, el Círculo cree que España debería reformular su diseño tomando como referencia los modelos desarrollados por Islandia, Noruega o Suecia. En Islandia, existe la obligatoriedad del permiso de paternidad en las mismas condiciones económicas y duración que el de maternidad (13 semanas), mientras que en Noruega y Suecia, en caso de que los padres se acojan a un permiso parental remunerado, el periodo total se reparte entre ambos progenitores. En concreto, se le asigna al padre un número de días o semanas que, en caso de no hacer uso de ellos, no son transferibles a la madre.

Por otro lado, en el documento se propone introducir nuevos incentivos financieros y fiscales que se traducirían en transferencias en efectivo a familias con hijos, gasto público en servicios familiares para el cuidado y la educación pre-escolar, y exenciones, deducciones y créditos fiscales. Según el Círculo, de forma adicional podrían concederse ayudas fiscales a las empresas que creen guarderías para los hijos de sus trabajadores.

 MODELOS DE CONTRATOS

En el ámbito laboral, habría que rediseñar y reducir los modelos de contratos para “evitar la dualidad del mercado laboral y su precariedad”, facilitando que los jóvenes se independicen y puedan formar su unidad familiar a edad más temprana. En materia educativa, se apuesta por reforzar la educación sobre la igualdad y, en concreto, la necesidad de compartir las tareas domésticas; y por establecer una asignatura curricular en la educación secundaria sobre finanzas personales que “haga partícipes a los estudiantes de su futura corresponsabilidad con el Estado de Bienestar”.

Las empresas por su parte deben, según el Círculo de Empresarios, apostar por la conciliación de la vida laboral y familiar por razones de responsabilidad social y económica, ya que su implementación genera “efectos positivos sobre la motivación del trabajador, el ambiente de trabajo, la gestión del tiempo libre, la productividad y la retención del talento”. Además, el Círculo indica que las empresas pueden optar de forma voluntaria por las medidas relacionadas con la flexibilidad horaria, en el tiempo y en el espacio, que “facilitan el mayor equilibrio entre la vida laboral y personal”.

Fuente: http://www.corresponsables.com/

Los españoles apostamos por el trabajo flexible para facilitar la conciliación laboral y familiar

FOTO-Universidad de Malaga

Con motivo del Día Internacional de la Familia, que se celebra el 15 de mayo, con el respaldo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se ha analizado uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las familias: el poco tiempo que pueden disfrutar juntos, sobre todo por la carga laboral, que hace que cada vez pasemos más tiempo en la oficina y menos en familia.

Para el 71% de los españoles la solución para obtener un balance entre el trabajo y la familia pasa por el trabajo flexible, según revela un estudio publicado por Regus. A pesar de que la sociedad española ve clara la necesidad de que las empresas instauren políticas de trabajo flexible que puedan facilitar a los profesionales pasar más tiempo con la familia, según datos del INE, sólo el 27% de las empresas españolas ya cuenta con este tipo de programas.

El estudio de Regus, realizado entre 44.000 trabajadores a nivel mundial, también señala que dos tercios de los trabajadores españoles creen que el trabajo flexible ayudaría a las empresas a atraer y retener a los mejores talentos.

Gracias a los avances tecnológicos ya no es necesario pasar el 100% del tiempo en la oficina para muchos profesionales. Un ordenador, un smartphone o una tablet y una conexión a Internet son todo lo que se necesita para poder acceder a la red corporativa desde cualquier lugar.

Además de las herramientas que ayudarán al profesional a realizar su trabajo a distancia, es importante contar con un entorno adecuado y profesional, alejado de estímulos que puedan distraer al trabajador y que cumpla las normas de salud y seguridad necesarias. Los espacios de trabajo flexible dan la solución a todas estas necesidades, permitiendo a los trabajadores llevar a cabo su actividad desde un espacio totalmente profesional más cerca de casa.

Para Philippe Jiménez, Country Manager de Regus en EspañaLos profesionales españoles cada vez valoran más la posibilidad de trabajar más cerca de casa. El tiempo que ocupan desplazándose al lugar de trabajo es tiempo que le quitan a su familia. Por ello, si sus empresas les facilitan acceso a oficinas completamente equipadas cerca de casa verán como su productividad aumenta exponencialmente, ya que serán más felices y sentirán que la empresa vela por sus necesidades”.

Regus cuenta con más de 3.000 centros de negocio repartidos en 977 ciudades de 120 países, donde ofrece espacios completamente equipados para que los profesionales puedan trabajar de forma flexible y conciliar satisfactoriamente su vida laboral y familiar.

Fuente: http://www.mercadodedinero.es/

Lo caro es no conciliar

FOTO-Universidad de Malaga

Los directivos y las culturas corporativas son los principales escollos a superar.

“La conciliación se analiza siempre desde una óptica social, pero es un tema pura y duramente económico”, dice Nuria Chinchilla, directora delCentro Internacional de Trabajo y Familia de IESE. El estudio IFREI, realizado por éste y otros organismos entre más de 5.500 personas de 45 países, pone cifras a su afirmación: las empresas que facilitan la conciliación son 10 puntos más productivas, reducen un 30% el absentismo y aumentan hasta en 50 puntos la satisfacción de los empleados, lo que reduce su rotación.

Pero no sólo las empresas salen beneficiadas, ya que varios estudios muestran también los efectos de la conciliación para la economía de un país: mejora hasta en 20 puntos la salud de los empleados, con el ahorro médico que eso supone; reduce las tasas de fracaso escolar; y aumenta el consumo (si salimos antes del trabajo compramos más) y la natalidad (los empleados y consumidores del futuro).

Vistas todas estas ventajas, cabría pensar que las compañías se han lanzado desaforadamente a implantar políticas de apoyo a la conciliación, pero nada más lejos de la realidad. Si un 54% de los participantes en el estudio IFREI señalan que sus empresas tienen un entorno que dificulta la conciliación, la cifra aumenta hasta el 71% en España, donde más de un tercio de los trabajadores están de acuerdo con frases como “para prosperar, uno tiene que trabajar más de 50 horas a la semana” o las empresas “esperan que los empleados trabajen en casa por la noche y los fines de semana”.

La clave: sus jefes

¿Cómo conseguir cambiar esas percepciones? “Para que exista un cambio real, tiene que haber personas con poder que lo impongan, ya sea el Gobierno a través de medidas como el fin de la jornada laboral a una cierta hora -Rajoy ha prometido que acabará a las 18:00 horas si es reelegido- o directivos que apuesten claramente por cambiar los hábitos actuales y conviertan en regla lo que ahora es una excepción y está mal visto, salir antes del trabajo”, dice Nuria Chinchilla, que es partidaria de medidas como “cerrar la puerta o apagar la luz a partir de cierta hora”.

Joan Riera, profesor de Estrategia yDirección General de Esade, apuesta en cambio “por un periodo de adaptación en el que el papel del líder es fundamental a la hora de acompañar a su equipo, fijando objetivos y prioridades, dando libertad, gestionando el tiempo y orientando al equipo a resultados”. En su opinión, los directivos tienen que ser conscientes de que “es sólo cuestión de tiempo que nuestro horario se adapte a la media universal. En un entorno tan global, es natural adoptar costumbres que nos permitan ganar flexibilidad”, señala.

Nuria Chinchilla alerta por su parte contra el estereotipo de jefe enemigo de la conciliación: el adicto al trabajo. “Tienen como hábito quedarse hasta las tantas en la oficina porque son personas que encuentran en el mundo laboral todo aquello que desean: dinero, reconocimiento, relaciones personales, formación...”. Frente a estos directivos, a los que Joan Riera define como “ladrones de tiempo”, la experta de IESE destaca la importancia de ciertas políticas empresariales: “Hay compañías donde no se asciende a los jefes que dan mal ejemplo y salen todos los días tarde. Si tienes mucho trabajo, busca otro momento para hacerlo, pero si te quedas en la oficina estás obligando en cierta forma a que tu equipo haga lo mismo”.

Otras medidas más básicas serían adelantar y acortar el tiempo de la comida para compactar las ocho horas de trabajo o “repensar los sistemas retributivos para que se basen en el valor y la eficiencia” y no en el presentismo, dice Riera. Pero, ¿puede limitarse el cambio sólo a la empresa? Nuria Chinchilla cree que no: “Debe llevar aparejado un cambio social que afecte a cosas tan diversas como nuestro ocio, el horario de las televisiones o el de los colegios”.

Fuente: http://www.expansion.com/

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