2017

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Resolución trabajos ganadores III Edición Premios Red de Cátedras RSC Santander

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Publicados los trabajos ganadores de la III Edición de Premios RSE de la Red de Cátedras en las categorías ensayo corto e investigación.

Trabajo ganador y premios accesit de la categoría ensayo corto:

Resolución – III premio de ensayo corto de la Red de Cátedras Santander de RSC

Trabajo ganador y premios accesit de la categoría investigación:

Resolución – III premio de investigación red de catedras Santander de RSC

¡¡¡Felicidades a los ganadores!!!

XXV Congreso EBEN Spain 2017

FOTO-Universidad de Castilla la Mancha

Los próximos días 25 y 26 de mayo de 2017 se celebrará en la Facultad de Ciencias Sociales de Cuenca el XXV Congreso EBEN Spain 2017

El XXV Congreso EBEN-España lleva por lema “Ética y Responsabilidad Social en el Corazón de la Empresa: Competitividad Sostenible” y se celebrará en la Universidad de Castilla-La Mancha, en la ciudad de Cuenca, 25 – 26 de mayo de 2017.

En los albores de este nuevo siglo XXI se ha podido apreciar que a pesar de las altas cotas de riqueza y bienestar conseguidas, existen todavía grandes desafíos que enfrentar en términos humanos, sociales y medioambientales. Y es que, un sistema económico y empresarial que no está orientado al servicio de las personas, devora la dignidad humana, y acaba generando problemas de naturaleza social (desigualdades sociales, marginación social) y medioambiental (calentamiento global, contaminación medioambiental). Cuando los agentes del sistema se preocupan más de apropiarse del valor que de cómo éste puede ser generado, no es extraño que la ética y la responsabilidad hacia otros agentes, presentes y futuros, quede ausente de la toma de decisiones y así, ya sea activa ya sea pasivamente, la dignidad humana de todos los agentes intervinientes quede seriamente dañada. De ahí la necesidad de sostenerse por una ética de máximos en el gobierno y dirección de la empresa. Ésta, no sólo permite a la empresa ser fiel a su misión fundacional de servir a la sociedad, sino lograr escenarios donde todos ganan, y donde el valor económico generado, que responde a desafíos y necesidades sociales presentes y futuras, se comparte y supone palanca de competitividad empresarial (Porter y Kramer, 2002, 2006, 2011).

Es verdad que esta perspectiva convive con voces críticas sobre el verdadero uso e intención de la RSE (Fooks et al. 2013, Chen et al. 2008, Cilliberti et al. 2008, Crane et al. 2014), sobre las verdaderas bondades de la práctica de este enfoque en la sociedad (Fooks et al. 2013, Heath y Norman 2004, Reich 2007, Crane et al. 2014), sobre los posibles beneficios obtenidos a nivel empresarial derivados de una atención exclusiva a este enfoque (Friedman, 1970, Heath 2006, Husted y de Jesús Salazar 2006) y sobre la razón de porqué adoptar una posición ética más allá de la del sistema político (Scherer y Palazzo 2007) o las reglas del juego existentes (Heath 2006). De hecho, algunas voces argumentan que las tensiones existentes entre objetivos económicos y sociales, y entre intereses provenientes de distintos stakeholders, hace de esta perspectiva una de difícil implementación, generadora de ineficiencias tanto sociales como económicas (Heath y Norman 2004, Crane et al. 2014). Además, los anhelados beneficios económicos que se esperan por centrarse en políticas de responsabilidad social y sostenibilidad (García Castro et al. 2010, Surroca et al. 2010), pueden llegar a depender de muchos otros factores (Barnett 2007). Sin embargo, pese a las discrepancias producidas durante décadas sobre el tema, estudios recientes demuestran el valor social, medioambiental y económico generado (Shahzad y Sharfman 2015) en línea con un consenso cada vez más generalizado sobre la necesidad de guiarse por criterios éticos, de responsabilidad y sostenibilidad, que todavía necesita de nuestros esfuerzos por analizar, clarificar, defender e incentivar profusamente.

En efecto, los crecientes problemas sociales y medioambientales que surgen cada vez con más fuerza, y la consiguiente adaptación necesaria a los mismos para mantener viva la misión fundacional de la empresa, abre las puertas a la necesidad de una nueva configuración empresarial donde las necesidades sociales, humanas (como por ejemplo, necesidades de personas desfavorecidas) y medioambientales (necesidades de reducción de la contaminación) no pueden quedar excluidas del normal desarrollo de la actividad empresarial. De hecho, las voces que apoyan que la ética y la RSE, a través de integrar bienes morales como el servicio a la sociedad, son conceptos estrechamente ligados a la innovación, productividad, creatividad y reputación empresarial, se extienden cada vez con mayor fuerza. De hecho, cuando la ética se emplea en la empresa para mejorar y transformar las acciones, el carácter y, en definitiva, la vida de las personas de la organización, es de esperar que se logren de ellas cotas mucho más altas de motivación y compromiso no sólo con la empresa sino con la sociedad, lo que supone un elemento claramente enriquecedor a nivel empresarial, social y medioambiental.

Así, en la actualidad, nos encontremos ante un cambio de enfoque muy alejado de aquel que ha dominado hasta el momento fundado en la noción de que la ética y la RSE son instrumentos (imagen y marketing corporativo) para lograr optimizar sus resultados, y satisfacer las necesidades de sus stakeholders, principalmente, el accionista. El nuevo enfoque que aflora, más que concebir la ética y la RSE como herramientas útiles para encontrar un equilibrio entre las necesidades de la competitividad y los intereses de los stakeholders entiende estos elementos como una forma de praxis que integra objetivos, procedimientos y resultados sociales, humanos y ambientales en el corazón mismo de la empresa. Este nuevo enfoque lleva adherido desarrollar la acción humana en el seno de la empresa dando respuesta a los nuevos retos sociales y ambientales, e incentivando nuevas formas de creación de valor compartido y de sociedades sostenibles. Como resultado de integrar la ética desde el corazón de la empresa, es de esperar una competitividad ética, responsable, y sostenible, en la empresa y la economía, a través de:

 

  • Contribuir a mejorar el desarrollo y dignidad de las personas, tanto activa como pasivamente, hacia dentro como fuera de la empresa, influyendo así en la productividad, compromiso y motivación de los empleados y otros agentes colaboradores de la empresa (co-creación por parte de proveedores y clientes),
  • Incentivar el desarrollo, dentro de la empresa, de directivos que tengan a la ética como centro en su acción, optimizando así la relación con sus colaboradores,
  • Diseñar y desarrollar (para empresas de nueva creación o empresas actuales) nuevas estrategias que incorporen necesidades actuales y futuras, y especialmente, vías de negocio con productos/servicios que aboguen y deriven en eficiencia en el uso de recursos y, en definitiva, en sostenibilidad ambiental y social,
  • Mejorar en transparencia, y buen gobierno corporativo, logrando mayores cotas de confiabilidad y optimización de relaciones con los stakeholders
  • Innovar bajo el prisma de la responsabilidad, la ética y la sostenibilidad, creando y desarrollando nuevos y emergentes nichos de mercado,
  • Disminuir riesgos empresariales, mejorando acceso a mercados de financiación, y a relaciones con otros agentes,
  • Mejorar la relación de interdependencia con el medioambiente, en materia de recursos necesarios para la generación de bienes y servicios
  • Y diseñar estrategias de marketing sostenibles, preocupadas por comunicar con veracidad, logrando así una vinculación con los clientes altamente sostenible

MÁS INFORMACIÓN

Fuente: www.uclm.es

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