Universidad de Málaga

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Convocatoria abierta: PREMIO a la Mejor Tesis Doctoral sobre RSC/Sostenibilidad (Conv. 2017)

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La Cátedra Santander de Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad de Málaga, ha convocado el Premio a la Mejor Tesis Doctoral sobre Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad (conv. 2017).

En la presente convocatoria, podrán optar al Premio los doctores que hayan defendido y aprobado su tesis doctoral en el año 2016 en cualquier universidad española, ya sea pública o privada.

El tema principal de la tesis doctoral debe versar sobre la Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad en cualquiera de sus ámbitos (económico, social o ambiental) y podrá haber sido abordada desde cualquier disciplina o área de conocimiento procedente de la administración de empresas, derecho, economía, ingeniería, psicología, sociología, etc.

El plazo de presentación de la solicitud y la documentación requerida para concurrir al Premio finalizará el día 6 de septiembre del año 2017.

Los documentos requeridos para solicitar el Premio, forma de envío y demás aspectos reguladores, se explican en las Bases del Premio: BASES Premio_Mejor Tesis Doctoral RSC (conv. 2017)

La solicitud del Premio: SOLICITUD Premio_Mejor Tesis Doctoral RSC (conv. 2017)

Para más información, visite: http://www.catedrarscuma.es

 

El 19,2% de los consejeros del IBEX 35 son mujeres, frente objetivo del 30%

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Los consejos de administración de las empresas del IBEX 35 continúan copados por hombres, que ocupan el 80,8 % ciento de los puestos, frente al 19,2 % las mujeres, según un estudio de Womenceo, que recuerda que el Código de Buen Gobierno de la CNMV recomienda que éstas alcancen un peso del 30 % en 2020.

En total, las empresas más importantes de la bolsa española suman 452 consejeros, de las que 87 son mujeres, frente a las 49 de 395 (12,7 %) que había en 2010 y las 69 de 422 (16,8 %) que había en 2014.

Así, si se mantiene la tendencia de que el peso de las mujeres en los máximos órganos de dirección del IBEX 35 se incremente poco más de un punto porcentual al año, el objetivo marcado para 2020 no se cumpliría hasta 2025, según la misma fuente.

Además, España se mantiene alejada de la media de la Unión Europea, donde, según datos de Banco Credit Suisse (basados en el análisis de 3.400 compañías), la presencia de mujeres en los consejos de administración se eleva al 24,4 %, tras incrementarse el un 80 % en los últimos seis años.

El país con más mujeres consejeras es Noruega, con una tasa del 46,7 %, seguido de Francia (34 %), Suecia (33,6 %), Italia (30,8 %), Finlandia (29,2 %), Dinamarca (28,5 %), Bélgica (27,9 %) y Holanda (26,2 %).

De vuelta al selectivo español y con datos de octubre, la compañía con un mayor porcentaje de consejeras es Abertis, con el 46,2 % (seis de trece).

Por detrás se sitúan Merlin Properties, con el 36,4 %; Iberdrola, con el 35, 7 %; Red Eléctrica y Banco Santander, ambos con el 33,3 %; Grifols, con el 30,8 %; y Bankinter, con el 30 %.

Fuente: http://www.efeempresas.com/

Sector privado y ODS: del ‘puede’ al ‘debe’

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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en el seno de Naciones Unidas por 193 Estados miembros son una urgencia constatada en cifras alarmantes. Tantas, que no pueden resumirse en un solo artículo. Baste decir que 836 millones de personas viven en la pobreza extrema, que hoy una de cada cinco personas de las regiones en vías de desarrollo subsiste con menos de 1,25 dólares al día, o que 4.500 niños mueren a diario por carecer de agua potable a la que solo accede un 36% de la población del África subsahariana. Una situación en la que tienen mucho que ver la los derechos humanos (o más bien la falta de) y el ya imparable cambio climático.

Lo acordado en el Plan de Desarrollo Sostenible es ambicioso: en apenas 14 años pretenden «reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones». La pregunta que muchos se hacen es si son pretensiones utópicas. La hoja de ruta que deben seguir empresas y gobiernos en los próximos 15 años tiene 17 objetivos que se desglosan en 169 metas. El reconocido activista y autor del blog 3.500 millones, ideas irreverentes contra la pobreza, Gonzalo Fanjul, advierte del peligro de que «por su amplitud, se convierta en inoperante».

Cuando desde la ONU aseguran que la hoja de ruta incluye a empresas, no se ciñen al sector público: el privado también tiene una responsabilidad en su consecución. Desde la organización reconocen «su fuerza transformadora, porque estas son las fuentes principales de recursos económicos y participan en la mejora de la calidad de vida de las personas», y añaden: «Todos los sectores productivos y las empresas, sin importar su tamaño, pueden contribuir».

Tal vez el problema esté en el «pueden», como matizan desde la consultora Llorente & Cuenca, que acaba de lanzar su informe Los retos de las empresas frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. «Los ODS son voluntarios para el sector privado, pero no considerarlos hará que las empresas se queden rezagadas y esto afectará a su reputación y perderán oportunidades de negocio valiosas», asegura la portavoz del estudio, Paola Gómez. «Para contribuir al cumplimiento de estos objetivos el sector privado debe preguntarse qué puede aportar a cada uno de los ODS y definir los compromisos que necesita adquirir», coincide Jaume Corbellá, responsable de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Repsol. «Para ello debe identificar qué metas de las especificadas se ven influenciadas por su actividad, fijar sus prioridades y establecer unos indicadores específicos con los que medir sus avances», explica.

Existen herramientas para todo esto. Las organizaciones GlobalReporting Initiative (GRI), The United Nations Global Compact (Pacto Global) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) han desarrollado el SDG Compass, un protocolo de actuación para facilitar a las compañías la labor de identificar cuál puede ser su aportación y fomentar que adquieran compromisos y comuniquen sus avances. «Es fundamental entender que según el Pacto Global no todos los ODS son relevantes para todas las empresas, grandes y pequeñas, que pueden contribuir», advierten en Llorente & Cuenca.

«Las empresas de nuestro país presentan un alto grado de sensibilización en materia de desarrollo sostenible», reconoce la directora general de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas, Isabel Garro. «Algunas de ellas son líderes en la redefinición de su estrategia conforme a los parámetros de la Agenda de Desarrollo y lo que pretendemos es que encuentren en la sostenibilidad una oportunidad de negocio». La experta advierte, eso sí, que en España se ha avanzado mucho en los últimos años, pero que aún queda un enorme trabajo por delante. «El sector privado tiene mucho que decir en educación, en innovación, en alianzas, en procedimientos, en tecnología… Es su oportunidad para que, cuando dentro de quince años se haga balance de esta agenda, comprobemos que hemos sido capaces de lograr lo que creíamos imposible», añade Garro.

Aún estamos en los primeros compases y por el momento es plausible la implicación gradual del sector privado, aunque no hay que olvidar que no es el único sector con responsabilidad. «Conseguir su efectiva implementación requiere el compromiso y esfuerzo no solo de los gobiernos, también de la sociedad civil, las empresas privadas y el sector académico», opina Corbellá. «En nuestro caso, participamos, como empresa miembro de IPIECA (Asociación Mundial del Sector del Petróleo y el Gas), en un grupo de trabajo creado específicamente para abordar los impactos potenciales en los ODS de forma conjunta, desde la perspectiva del sector. El grupo tiene por objeto definir conocimiento compartido sobre cuáles son las implicaciones de los ODS para el sector del petróleo y el gas, y cómo nuestra industria puede contribuir más eficazmente a alcanzarlos en distintas partes del mundo», cuenta.

Corbellá no duda: «Los ODS presentan sin duda una agenda muy ambiciosa, pero no inalcanzable». «Cada vez más empresas se muestran concienciadas con el cumplimiento de los ODS y trabajan en pos de un desarrollo local sostenible. Si bien aún es pronto para afirmar la superación de estos objetivos en 2030, los compromisos adquiridos en los últimos arrojan cierto optimismo al respecto», concluye.

Por Luis Meyer

Fuente: http://ethic.es/

En la cima de la gestión

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La responsabilidad social corporativa se impone en los consejos de administración empresariales, que crean comisiones específicas para integrarla en la estrategia, haciendo a España pionera en este campo

Las noticias empresariales éticamente cuestionables están en la prensa de todo el mundo. No hay sector que escape a esta realidad, arrastrando a empleados, proveedores, inversores o clientes de las compañías protagonistas. “Igual que la bajada de la marea descubre la suciedad del fondo del mar, la crisis económica ha aflorado las malas prácticas de las empresas”, explica Joan Fontrodona, profesor de ética de IESE Business School. Para atacar el problema, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aconseja en su nuevo Código de Buen Gobierno Corporativo de las Sociedades Cotizadas “llevar los controles de responsabilidad social corporativa (RSC) a los consejos de administración, el máximo órgano de decisión de las empresas”, concreta Fontrodona.

Y así lo están haciendo las grandes compañías cotizadas españolas. El cambio para gestionar los riesgos no financieros desde la cima empresarial es un paso de gigante para cumplir el buen gobierno corporativo. Algunas empresas que encargaron la supervisión de su política de sostenibilidad a las comisiones de auditoría o de nombramientos y retribuciones ahora tendrán una comisión específica dependiente de su máximo órgano de control.

Salto de gigante

“La entrada de la RSC en los consejos de administración de las compañías españolas es pionera en todo el mundo. Es la guinda de la normativa desarrollada en los dos últimos años para asegurar la ética y la transparencia en las organizaciones”, asegura José Luis Blasco, socio responsable de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento de KPMG en España.

La inversión ética y la exposición de las empresas en las redes sociales apuntan en la misma dirección. Los inversores institucionales presionan para integrar la RSC en las compañías a fin de evitar pérdidas por escándalos medioambientales o sociales provocados por ellas. El consumidor perdona un producto defectuoso, pero no el que esté hecho por niños, y esas malas prácticas se amplifican con las redes sociales. “La confianza de la sociedad forma parte del capital de las empresas. Desarrollar una política ética y vigilar su cumplimiento debe estar en el máximo nivel ejecutivo de las organizaciones. Si los consejos de administración no lo asumen, los inversores pensarán que las empresas tienen lagunas de cumplimiento”, remacha Blasco.

Enagás reconoce la presión de los inversores institucionales internacionales, muy presentes en su capital, para desarrollar una política de RSC exigente. El consejo de administración del operador gasista recogió estas funciones en 2010 y “enseguida ligamos el cumplimiento de esta política a la retribución variable a largo plazo del equipo directivo. Y lo hemos repetido en nuestro compromiso de reducir un 30% las emisiones de CO2 entre 2016 y 2018 sobre las emisiones de los tres años anteriores”, detalla Rafael Piqueras, secretario general de la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y RSC de Enagás.

La normativa desarrollada en los dos últimos años ha servido para asegurar la ética y la transparencia empresarial

Acciona ha dado un paso más allá a través de su Comisión de Sostenibilidad (creada en 2009), ligando “una parte de la retribución variable de toda la plantilla a la consecución de los objetivos de sostenibilidad para eliminar las emisiones en 2020. Ya hemos superado en un 40% el objetivo de reducción de emisiones del plan 2010-2015”, afirma Joaquín Mollinedo, director general de relaciones institucionales de Acciona. La compañía, que ha pasado de ser una constructora contaminante a operar con energías renovables, ha cumplido 10 años en el índice Dow Jones Sustainability (DJSI), el indicador de referencia en materia de buen gobierno de las firmas cotizadas en Bolsa, y acaba de entrar en el DJSI Europe.

Bankia se ha estrenado este año en el DJSI, algo llamativo para un banco que tiene a su anterior consejo de administración y al último de Caja Madrid sentados en el banquillo. “Entrar en el DJSI es el reconocimiento del esfuerzo realizado en los últimos cuatro años para ser una de las empresas de gestión más responsables. Tenemos las mejores prácticas de gobierno corporativo, un Comité de Gestión Responsable, y una Comisión de Gestión Responsable integrada en el consejo de administración, algo muy importante para hacer que las políticas en esta materia calen en la cultura de la organización”, asegura David Menéndez, director de Reputación y RSC de Bankia.

Implicación de altura

Algunas de las mayores compañías españolas cotizadas han creado comisiones específicas de RSC en sus comités ejecutivos. Pero no todas. En Telefónica, por ejemplo, esta labor se asigna a la Comisión de Regulación y Asuntos Institucionales, que se reúne mensualmente para aprobar y seguir el Plan de Negocio Responsable; los consejeros delegados de cada país escuchan la adaptación local de este plan y reciben la aportación del Panel Asesor de Negocio Responsable para alinear las prioridades de la compañía con las preocupaciones de sus grupos de interés.

Algunas de las mayores firmas españolas han ligado sus objetivos de sostenibilidad a la remuneración de las plantillas

“La implicación del consejo de administración facilita la ejecución de los objetivos de la política de sostenibilidad de la empresa. Sin su empuje, no habríamos podido convertir el negocio responsable en una de las banderas del nuevo plan estratégico de Telefónica”, asegura Julio Linares, presidente de la citada Comisión de Regulación, que trabaja cotidianamente con el área que desarrolla la política de RSC de la operadora telefónica.

La entrada de la RSC en el consejo de administración de Endesa ha obtenido resultados en tiempo récord. Se adjudicó al Comité de Auditoría y Cumplimiento en septiembre de 2015 y en un año ha metido “los planes para estar libre de emisiones en 2050, digitalizar la cadena de suministro y mantener la electricidad a los clientes vulnerables en el plan estratégico 2017-2019. La entrada de los objetivos no financieros en el consejo de administración ha sido palanca para que la compañía aumente su preocupación por tener un modelo de negocio sostenible”, explica Maria Malaxechevarría, directora general de Sostenibilidad de Endesa.

Los consejeros también se han hecho verdes. Los planes para reducir emisiones han llegado a los órganos rectores corporativos con la RSC. La comisión encargada de estos asuntos en el consejo de Inditex ha revisado la política de sostenibilidad medioambiental del grupo gallego. El presidente de Iberia, Antonio Vázquez, destaca en la memoria anual de la compañía la política de sostenibilidad para reducir el ruido y las emisiones de los aviones, que es doblemente supervisada por el Comité de Dirección y por la Comisión de Auditoría y Cumplimiento del consejo.

Comisiones o no, las empresas controlan la sostenibilidad de distinta forma. No contento con la Comisión de Supervisión de Riesgo, Regulación y Cumplimiento para velar por la sostenibilidad al más alto nivel, Banco Santander suma un “Comité de Sostenibilidad presidido por el consejero delegado, comités locales de sostenibilidad en cada uno de los países donde está implantado y dos grupos de trabajo en riesgo reputacional y en finanzas climáticas”, desgrana Federico Gómez, director de Sostenibilidad de la entidad financiera. Por el contario, la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa de Iberdrola solo tiene funciones informativas y consultivas.

Imagen o convicción

Pero ¿es tan efectivo que la RSC esté sobre la mesa de los consejos de administración? El Centro de Buen Gobierno, una iniciativa de IE Business School y Grant Thornton, ha analizado la responsabilidad social de las 50 mayores empresas cotizadas españolas. “Los consejos de administración de las empresas son muy legalistas, los 50 aprueban la política de RSC, tal y como dice la Ley de Sociedades de Capital, pero solo 15 de ellos recogen una información desarrollada sobre la forma de acometer el trabajo, en el reglamento de las comisiones que se encargan de esta materia, según pide la CNMV. Estas 15 se toman la RSC muy en serio, y algunas superan las recomendaciones del supervisor bursátil. Aunque otras 10 se limitan a indicar una información básica, y el resto no dice nada”, resume Joaquín Garralda, profesor de RSC y Estrategia del IE.

El buen gobierno mejora, pero no llega a la mitad de las 50 primeras compañías las que realmente se lo toman en serio

Poner la responsabilidad social sobre la mesa de los máximos órganos rectores no es el fin. “Las empresas españolas están cada vez más interesadas por su sostenibilidad. Las comisiones de control de RSC son el brazo ejecutor de los consejos de administración en esta materia, se ha avanzado en explicitar lo que debería estar en el ADN de los empresarios”, recuerda Antonio Truán, profesor de Deusto Business School. La ley siempre ha sido un factor educativo importante, y “quedan varios cursos para igualar la legislación estadounidense y la británica, que nos llevan ventaja”, apostilla Truán.

Fuente: http://elpais.com/

Los profesores especializados de las escuelas de negocios acuden a las empresas en socorro de consejeros que no saben qué hacer con las nuevas funciones. ¿Quiénes se han puesto manos a la obra? Los administradores de Abertis, Acciona, Iberdrola y Repsol han creado comisiones específicas de RSC. El Comité de Gestión Responsable de Bankia informa constantemente al consejo de administración, y las comisiones encargadas de RSC en Iberdrola, Telefónica y OHL se reúnen mensualmente. Son indicios.

Fuente: http://elpais.com/

Entregado el PREMIO a la Mejor Tesis Doctoral sobre RSC/Sostenibilidad (conv. 2016)

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El Rectorado de la Universidad de Málaga acogió el pasado 13 de diciembre el acto de entrega del Premio a la Mejor Tesis Doctoral sobre Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad, convocado, en su cuarta edición, por la Cátedra Santander de Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad de Málaga, patrocinada por el Banco Santander. El acto contó con la presencia del rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez Bueno; al que acompañaron Aurora María Martínez Fernández, responsable de Instituciones de Almería, Málaga y Melilla del Banco Santander; Cristina Quintana García, directora de la Cátedra; Carlos Benavides, profesor de la UMA, así como miembros del jurado de este premio.

Este premio, en el que colabora también la Fundación General de la Universidad de Málaga, constituye una iniciativa original, sin precedente en el ámbito nacional, que pretende incentivar e impulsar el desarrollo de investigaciones de calidad relacionadas con la Responsabilidad Social Corporativa.

A este certamen han podido concurrir tesis doctorales defendidas durante el año 2015 en cualquier universidad española, ya sea pública o privada, y que se hayan abordado desde cualquier disciplina relacionada con la Administración de Empresas, el Derecho, la Ingeniería, la Sociología, etc. En la presente edición se han presentado 35 tesis doctorales de gran calidad científica elaboradas de muy diversas áreas de conocimiento y defendidas en diferentes universidades españolas.

El premio, que cuenta con una dotación de 2.500 euros, se le ha concedido a María Dolores Odriozola Zamanillo, por su tesis doctoral titulada “La relación entre las prácticas de responsabilidad social laboral y la reputación” defendida en la Universidad de Cantabria.

Por otro lado, se ha otorgado un Accésit, con una dotación de 1.000 euros, a Dante Ignacio Leyva de la Hiz, por la tesis defendida en la Universidad de Granada titulada “Innovaciones medioambientales: estrategias corporativas e influencias institucionales”.

Además, el jurado ha decidido conceder una mención especial a las tesis que ha quedado en tercer lugar en las valoraciones, dada su gran calidad científica. Dicha mención se ha concedido a Juan Ángel Poyatos León, por su tesis doctoral “Análisis de la relación causal de la responsabilidad social corporativa y la performance financiera de las empresas” defendida en la Universidad Politécnica de Valencia.

Para la evaluación de las tesis, se ha constituido un jurado compuesto por miembros representantes del mundo académico y empresarial, con el objetivo de valorar no sólo el rigor científico y metodológico de los trabajos sino también en qué medida efectúan una contribución de utilidad para las empresas, organizaciones y para la sociedad.

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