En la cima de la gestión

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La responsabilidad social corporativa se impone en los consejos de administración empresariales, que crean comisiones específicas para integrarla en la estrategia, haciendo a España pionera en este campo

Las noticias empresariales éticamente cuestionables están en la prensa de todo el mundo. No hay sector que escape a esta realidad, arrastrando a empleados, proveedores, inversores o clientes de las compañías protagonistas. “Igual que la bajada de la marea descubre la suciedad del fondo del mar, la crisis económica ha aflorado las malas prácticas de las empresas”, explica Joan Fontrodona, profesor de ética de IESE Business School. Para atacar el problema, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aconseja en su nuevo Código de Buen Gobierno Corporativo de las Sociedades Cotizadas “llevar los controles de responsabilidad social corporativa (RSC) a los consejos de administración, el máximo órgano de decisión de las empresas”, concreta Fontrodona.

Y así lo están haciendo las grandes compañías cotizadas españolas. El cambio para gestionar los riesgos no financieros desde la cima empresarial es un paso de gigante para cumplir el buen gobierno corporativo. Algunas empresas que encargaron la supervisión de su política de sostenibilidad a las comisiones de auditoría o de nombramientos y retribuciones ahora tendrán una comisión específica dependiente de su máximo órgano de control.

Salto de gigante

“La entrada de la RSC en los consejos de administración de las compañías españolas es pionera en todo el mundo. Es la guinda de la normativa desarrollada en los dos últimos años para asegurar la ética y la transparencia en las organizaciones”, asegura José Luis Blasco, socio responsable de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento de KPMG en España.

La inversión ética y la exposición de las empresas en las redes sociales apuntan en la misma dirección. Los inversores institucionales presionan para integrar la RSC en las compañías a fin de evitar pérdidas por escándalos medioambientales o sociales provocados por ellas. El consumidor perdona un producto defectuoso, pero no el que esté hecho por niños, y esas malas prácticas se amplifican con las redes sociales. “La confianza de la sociedad forma parte del capital de las empresas. Desarrollar una política ética y vigilar su cumplimiento debe estar en el máximo nivel ejecutivo de las organizaciones. Si los consejos de administración no lo asumen, los inversores pensarán que las empresas tienen lagunas de cumplimiento”, remacha Blasco.

Enagás reconoce la presión de los inversores institucionales internacionales, muy presentes en su capital, para desarrollar una política de RSC exigente. El consejo de administración del operador gasista recogió estas funciones en 2010 y “enseguida ligamos el cumplimiento de esta política a la retribución variable a largo plazo del equipo directivo. Y lo hemos repetido en nuestro compromiso de reducir un 30% las emisiones de CO2 entre 2016 y 2018 sobre las emisiones de los tres años anteriores”, detalla Rafael Piqueras, secretario general de la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y RSC de Enagás.

La normativa desarrollada en los dos últimos años ha servido para asegurar la ética y la transparencia empresarial

Acciona ha dado un paso más allá a través de su Comisión de Sostenibilidad (creada en 2009), ligando “una parte de la retribución variable de toda la plantilla a la consecución de los objetivos de sostenibilidad para eliminar las emisiones en 2020. Ya hemos superado en un 40% el objetivo de reducción de emisiones del plan 2010-2015”, afirma Joaquín Mollinedo, director general de relaciones institucionales de Acciona. La compañía, que ha pasado de ser una constructora contaminante a operar con energías renovables, ha cumplido 10 años en el índice Dow Jones Sustainability (DJSI), el indicador de referencia en materia de buen gobierno de las firmas cotizadas en Bolsa, y acaba de entrar en el DJSI Europe.

Bankia se ha estrenado este año en el DJSI, algo llamativo para un banco que tiene a su anterior consejo de administración y al último de Caja Madrid sentados en el banquillo. “Entrar en el DJSI es el reconocimiento del esfuerzo realizado en los últimos cuatro años para ser una de las empresas de gestión más responsables. Tenemos las mejores prácticas de gobierno corporativo, un Comité de Gestión Responsable, y una Comisión de Gestión Responsable integrada en el consejo de administración, algo muy importante para hacer que las políticas en esta materia calen en la cultura de la organización”, asegura David Menéndez, director de Reputación y RSC de Bankia.

Implicación de altura

Algunas de las mayores compañías españolas cotizadas han creado comisiones específicas de RSC en sus comités ejecutivos. Pero no todas. En Telefónica, por ejemplo, esta labor se asigna a la Comisión de Regulación y Asuntos Institucionales, que se reúne mensualmente para aprobar y seguir el Plan de Negocio Responsable; los consejeros delegados de cada país escuchan la adaptación local de este plan y reciben la aportación del Panel Asesor de Negocio Responsable para alinear las prioridades de la compañía con las preocupaciones de sus grupos de interés.

Algunas de las mayores firmas españolas han ligado sus objetivos de sostenibilidad a la remuneración de las plantillas

“La implicación del consejo de administración facilita la ejecución de los objetivos de la política de sostenibilidad de la empresa. Sin su empuje, no habríamos podido convertir el negocio responsable en una de las banderas del nuevo plan estratégico de Telefónica”, asegura Julio Linares, presidente de la citada Comisión de Regulación, que trabaja cotidianamente con el área que desarrolla la política de RSC de la operadora telefónica.

La entrada de la RSC en el consejo de administración de Endesa ha obtenido resultados en tiempo récord. Se adjudicó al Comité de Auditoría y Cumplimiento en septiembre de 2015 y en un año ha metido “los planes para estar libre de emisiones en 2050, digitalizar la cadena de suministro y mantener la electricidad a los clientes vulnerables en el plan estratégico 2017-2019. La entrada de los objetivos no financieros en el consejo de administración ha sido palanca para que la compañía aumente su preocupación por tener un modelo de negocio sostenible”, explica Maria Malaxechevarría, directora general de Sostenibilidad de Endesa.

Los consejeros también se han hecho verdes. Los planes para reducir emisiones han llegado a los órganos rectores corporativos con la RSC. La comisión encargada de estos asuntos en el consejo de Inditex ha revisado la política de sostenibilidad medioambiental del grupo gallego. El presidente de Iberia, Antonio Vázquez, destaca en la memoria anual de la compañía la política de sostenibilidad para reducir el ruido y las emisiones de los aviones, que es doblemente supervisada por el Comité de Dirección y por la Comisión de Auditoría y Cumplimiento del consejo.

Comisiones o no, las empresas controlan la sostenibilidad de distinta forma. No contento con la Comisión de Supervisión de Riesgo, Regulación y Cumplimiento para velar por la sostenibilidad al más alto nivel, Banco Santander suma un “Comité de Sostenibilidad presidido por el consejero delegado, comités locales de sostenibilidad en cada uno de los países donde está implantado y dos grupos de trabajo en riesgo reputacional y en finanzas climáticas”, desgrana Federico Gómez, director de Sostenibilidad de la entidad financiera. Por el contario, la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa de Iberdrola solo tiene funciones informativas y consultivas.

Imagen o convicción

Pero ¿es tan efectivo que la RSC esté sobre la mesa de los consejos de administración? El Centro de Buen Gobierno, una iniciativa de IE Business School y Grant Thornton, ha analizado la responsabilidad social de las 50 mayores empresas cotizadas españolas. “Los consejos de administración de las empresas son muy legalistas, los 50 aprueban la política de RSC, tal y como dice la Ley de Sociedades de Capital, pero solo 15 de ellos recogen una información desarrollada sobre la forma de acometer el trabajo, en el reglamento de las comisiones que se encargan de esta materia, según pide la CNMV. Estas 15 se toman la RSC muy en serio, y algunas superan las recomendaciones del supervisor bursátil. Aunque otras 10 se limitan a indicar una información básica, y el resto no dice nada”, resume Joaquín Garralda, profesor de RSC y Estrategia del IE.

El buen gobierno mejora, pero no llega a la mitad de las 50 primeras compañías las que realmente se lo toman en serio

Poner la responsabilidad social sobre la mesa de los máximos órganos rectores no es el fin. “Las empresas españolas están cada vez más interesadas por su sostenibilidad. Las comisiones de control de RSC son el brazo ejecutor de los consejos de administración en esta materia, se ha avanzado en explicitar lo que debería estar en el ADN de los empresarios”, recuerda Antonio Truán, profesor de Deusto Business School. La ley siempre ha sido un factor educativo importante, y “quedan varios cursos para igualar la legislación estadounidense y la británica, que nos llevan ventaja”, apostilla Truán.

Fuente: http://elpais.com/

Los profesores especializados de las escuelas de negocios acuden a las empresas en socorro de consejeros que no saben qué hacer con las nuevas funciones. ¿Quiénes se han puesto manos a la obra? Los administradores de Abertis, Acciona, Iberdrola y Repsol han creado comisiones específicas de RSC. El Comité de Gestión Responsable de Bankia informa constantemente al consejo de administración, y las comisiones encargadas de RSC en Iberdrola, Telefónica y OHL se reúnen mensualmente. Son indicios.

Fuente: http://elpais.com/

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